miércoles, 6 de agosto de 2014

"Libre de azúcar" sigue siendo un anglicismo (o cómo empezar a escribir de nuevo, quizás).

Escribir al compás resulta difícil. Bastante. Por eso vuelvo a escribir de cara al público, para volver a recuperar el compás perdido de mi imaginación, ¿se lo imaginan?

Bueno pues, me presento:
Hola, soy Ráfaga. Pero pueden llamarme Ráfaga. O Rafa. No, mejor llamenme Ráfaga.
He venido aquí a contarles historias, porque el oficio de cuenta-cuentos todavía tiene cabida en esta sociedad.
-"¿Cuentos?"
- Cuentos, efectivamente. No hay nada mejor para que contar un cuento nuevo, uno que no se sepa nadie y que se pueda contar tanto en las Bahamas como en la Indochina francesa y que guste o no. La gente es muy rara en estos tiempos.
Los cuentos que pienso contarles son algunos, atrasados, guardados y podridos, que vamos a intentar rememorar con la mayor precisión posible. Pero, ¡qué demonios! ¿Dónde están mis modales? Tengo que presentarles a mi imaginación. Pero tiene ganas de bailar y lo está haciendo en este momento. Dejenme un rato, que luego se pone muy pesada si la obligo a hacer cosas que no quiere. Es un poco rebelde, diría yo que todavía adolece un poco pero ya tiene sus años. De pequeña, le gustaba convertir las cajas en naves espaciales o en coches pero también jugaba a la guerra. Siempre se pasa en las nubes pero a veces ella se imagina a sí misma como una nube, ¡jajajajaja! ¡Ay! Le tengo mucho cariño...

Bueno, ya está aquí. En realidad siempre ha estado aquí, pero es que se distrae mucho y no le gusta hacer dos cosas a la vez. Una vez, por su culpa, me caí a un río.
(Venga, dí algo...)

¡Hola! Soy Ima. Al contrario de Rafa, a mi me podéis llamar Ima ¡nunca Imaginación, por favor! Es un nombre muy feo, común y vulgar...
Rafa dirá de mi muchas cosas, pero la verdad es que me conoce bien. Bueno, nos vamos conociendo para ser mas exacta. No se qué deciros.Os diré que mientras estaba bailando, miré la ventana y seguía siendo de día ¡pero ahora mismo es de noche! No os imagináis (o quizás sí) lo sorprendente que resulta eso (es que de noche, no hay nubes. Y eso me pone muy triste porque es más difícil imaginar sin nubes...)
Sigo sin saber que deciros. Me gusta el Jazz y el País Vasco, aunque nunca he podido estar allí. Me lo imagino como un sitio muy frío, fresco y gris (por las nubes) donde huele a comida caliente y suelo mojado. Me gusta perderme por sus calles de roca y mirarme en sus ríos abundantes. O eso creo yo.
Tengo la tarea de ayudar a Rafa, aunque sea yo la que haga todo el trabajo. En realidad, Rafa me ayuda a mí y quiero que lo sepa.Soy muy orgullosa. Y ahora mismo estoy sonriendo. La verdad es que me encuentro muy cansada. 
Gracias por tomar mis palabras por ciertas, todo esto era mentira. Os quiero.

                      Ima

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